A medida que su carrera laboral iba creciendo y ampliándose, parecía como que nada podía salir mal. Usted era muy solicitado. Todo el mundo lo requería. El C.V. y la carta de presentación que cada tanto usted mismo actualizaba por rutina hacían que el teléfono sonara incesantemente. Tal vez alguna vez entró a una entrevista y de inmediato se dio cuenta de que lo iban a contratar… ¡y así fue! Incluso puede haberle pasado que lo hayan contratado sin conocerlo personalmente, sólo por referencia. Pero, lamentablemente, casi como pasó en los noventa con el boom de las punto.com, su burbuja se pinchó.
De repente, usted se siente como ese sándwich que sobró de ayer y que se olvidó de tapar para que no se seque. (...)