Remuneraciones sujetas a la coyuntura política y económica

FUENTE: La Nación - Empleos - Domingo 13 de mayo de 2012

  

Los especialistas vislumbran para este año un clima de negocios “menos positivo que en 2011”

Un clima de negocios menos positivo que en 2011 con empresas de alta tecnología que no sabemos por qué exportan caviar, más otras restricciones como la de compra de dólares, con temores después de la expropiación de YPF, hace que algunas compañías ya sepan que no cumplirán con sus objetivos.

Por su parte, entre el complicado panorama gremial que brindó el abogado Julián de Diego y las posibles consecuencias de un dólar que le quita competitividad al país, explicadas por el economista Guillermo Dumrauf, se da a entender que las cosas no son ni serán fáciles para nadie. Mientras que no se vislumbran, por lo menos en las encuestas, recortes de personal, el público presente dijo que "de eso no se habla", pero que ellos sí lo notaban en sus empresas y en otras conocidas.

La incertidumbre lleva a que este año haya cambios en materia de ajuste salarial que, por otro lado, rozará un promedio del 25%, según concuerdan los especialistas. Además, mientras que de 2001 a 2006 se daba un ajuste por año, hasta 2011 fueron dos, y este año muchas compañías optarán por tres, para que no se haga tan larga la espera de un aumento mientras que la inflación corroe los salarios mes a mes.

Otro cambio que se vislumbra, es la política de bonos. Cada vez más compañías dan bonos a la totalidad de empleados y no sólo a los jerarquizados.

 

Otras compensaciones

Para 2012, más de 60% de las organizaciones no piensan asignar más fondos para los planes de pago variable. Además, no se ve una gran diferencia entre el bono de jefes y supervisores, de dos sueldos, con el de gerentes, 2,8 sueldos. La diferencia sí existe con el de directores, de 4,8 sueldos, y el gerente general, de 5,6 sueldos.

Las políticas de beneficios están en boga en este momento. Las empresas extienden las ofertas para contentar a su personal, sobre todo a la Generación Y, con acciones que incluyen canastas de fruta en la oficina, masajes, bonos para el gimnasio, licencias adicionales y muchos otros, como acceso a una PlayStation o clases de música durante el horario laboral.

Para resumir, tener una mesa de ping-pong en la oficina no va a hacer ninguna diferencia si el sueldo del empleado es bajo. Más temprano que tarde terminará trabajando en otro lado.

Por último, trabajar con ropa informal es una práctica que ya no se discute en todos los niveles de la organización.